Pulido y diamantado de suelos
El pulido consiste en trabajar la superficie del pavimento para reducir irregularidades, arañazos superficiales y zonas opacas, buscando una superficie más uniforme. Cuando el desgaste es mayor o el suelo presenta un deterioro más marcado, puede ser necesario recurrir al diamantado, un proceso más profundo pensado para pavimentos con mayor grado de deterioro. La elección entre uno u otro depende del material y del estado en el que se encuentre el suelo, por lo que suele ser necesario examinarlo antes de decidir el procedimiento adecuado.
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